Reescribir el código para no programar la desigualdad
Hay algo inquietante en pensar que la próxima brecha de género no se abrirá con una ley, sino con una línea de código. Durante décadas, el 8 de marzo nos obligó a mirar desigualdades visibles: brechas salariales, techos de cristal, ausencia de mujeres en espacios de decisión. Muchas de esas luchas siguen abiertas. Pero mientras discutimos…

