La razón por la que Eduardo Lamazón desistió de ser boxeador: ‘Me pusieron una golpiza’

La pasión de Eduardo Lamazón, ‘don Lama Lamita’, por el boxeo inició desde niño e incluso trató de pelear; sin embargo, no se le dio como esperaba y prefirió dedicarse al deporte desde otro nicho.

En una entrevista para Un round más, Eduardo Lamazón explicó que su padre era presidente de un club deportivo, en donde había todo tipo de disciplinas y una de ellas era el boxeo.

“Me invitaron los del boxeo para colaborar un poco con ellos y yo me sentí el más feliz y el más importante del mundo porque yo ponía la silla”, explicó. “Era un trabajo muy aburrido, ningún adulto lo tenía que hacer; y tenía que coincidir la silla con el plano para poder cobrar la taquilla”.

Fue así como nació el gran amor de ‘don Lama Lama Lamita’ por el boxeo y, conforme se profesionalizaban, lo invitaban a viajar con ellos. Al mismo tiempo, le surgió una gran pasión por el periodismo.

Desde luego, le entró la curiosidad por convertirse en boxeador. Sin embargo, no se le dio de la mejor manera. A los 18 años fue con un entrenador, pero no fue constante; a los 20 realizó su servicio militar en Argentina, donde se metió a un torneo.

“Gané a uno y a otro y, el tercero, era un tal Ramírez al que yo quería mucho porque éramos compañeros… me puso una chin** impresionante. Yo sentí así (grande la cabeza), me senté y decía ‘déjenme, déjenme’. Qué bueno que mis papás me mandaron a la escuela y podía hacer otra cosa de la vida”, bromeó.

En vida, realizaron un homenaje a Eduardo Lamazón por sus 50 años de trayectoria en los medios y en el boxeo. 
FOTO: MAGDALENA MONTIEL/CUARTOSCURO.COM (Magdalena Montiel Velázquez)

Así fue como ‘don Lama’ entró al periodismo

Originario de Santa Fe, desde los 16 años a Eduardo Lamazón le nació la curiosidad por escribir sobre boxeo y tocó la puerta de una radio local, en donde pudo entrar y volverse narrador deportivo. “Me obligaron a narrar Fórmula 1 y futbol”, recordó, “pero a mí me gustaba el boxeo”.

Sus padres lo apoyaron con su pasión por el periodismo y estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de Rosario. Posteriormente, trabajó en televisión y también en medios impresos.

En este proceso, le escribía cartas para diferentes personas. Uno de ellos era José Sulaimán, entonces presidente del Consejo Mundial de Boxeo, quien era de las pocas personas que respondía “todas las cartas que recibía”.

“Le llamé mucho la atención porque era un chico de 15 años (…) y sabía yo del reglamento y ‘por qué no cambian esta regla’ y ‘esto está mal’ y ‘esto está bien’”, expresó.

Eduardo Lamazón murió tras una larga carrera dedicada la boxeo. (Foto: Cuartoscuro.com).

Años después, ‘Lama’ comenzó a viajar con el campeón Carlos Monzón. Para una pelea del argentino en Montecarlo, se presentó ante Sulaimán en el lobby de un hotel: “Se emocionó mucho, me abrazó”, recordó, y lo invitó a una convención en Sudamérica.

A los 23 años, Sulaimán lo contactó para que se encargara como secretario ejecutivo del CMB. Fue entonces cuando se mudó a México y comenzó su trayectoria en el país.

“24 años estuvimos juntos y prácticamente no tuvimos ni una fricción mínima. Yo trabajé. Era un buen trabajador y él era un magnífico jefe, un hombre respetuoso, trabajador e incansable; me enseñó mucho. Yo creo que fue una buena época del boxeo”, expresó.

Tras migrar, Lamazón obtuvo su pasaporte mexicano. “Ni de chiste yo pensaba que me iba a quedar toda la vida en México. Yo vine a algo que me gusta mucho y que veremos cuánto dura”.

“Soy feliz en México, soy feliz con el destino que me ha tocado porque logré desenvolverme en el ambiente ideal para mí: el boxeo. Tengo algunas otras pasiones, lógicamente, pero el boxeo ha sido mi vida”, expresó.

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