Para las evaluadoras de riesgo político -y no me refiero a las calificadoras de riesgo crediticio- y para los bancos de inversión, el manejo del gobierno mexicano a la petición de extradición del gobernador Rubén Rocha será determinante para establecer la calificación del país como un destino potencial para la inversión, no sólo para lo que resta del año, sino en general para el periodo de gobierno de la presidenta Sheinbaum. Es muy difícil pensar en un caso más grave que pueda afectar la atracción de nuevas inversiones que la implicación que el gobierno esté coludido con el crimen organizado y que las autoridades no actúen de manera oportuna, firme y decidida para erradicar cualquier sospecha. De cualquier otra manera, ¿cómo aspira este gobierno a que despegue el Plan México, sobre todo cuando las cifras del INEGI muestran el estancamiento en que ha caído la economía?
Esta pregunta estará en el centro de cualquier conversación con personas de negocios extranjeras ahora que se anunció para el viernes 22 de mayo -tres días antes de que arranque la tercera ronda de negociaciones bilaterales con Estados Unidos en el marco del TMEC- la firma de la actualización del tratado comercial con la Unión Europea, siete meses después de la fecha que se tenía originalmente considerada, en buena parte por decisión del gobierno mexicano que estimó que firmarlo antes podría generar roces con Trump. Pero, sobre todo, los comentarios en relación con México como destino confiable para la inversión directa surgirán esta semana en Canadá cuando el secretario Ebrard encabece una delegación de empresarios que visitarán Toronto y Montreal.
Dominic LeBlanc, el ministro responsable del comercio con América del Norte en el gobierno de Mark Carney, exhortó a las autoridades mexicanas a continuar trabajando en la seguridad como una prioridad durante su intervención el pasado 16 de febrero al inicio de las actividades de la numerosa delegación empresarial canadiense que visitó la ciudad de México, Guadalajara y Monterrey durante esa semana. Este detalle molestó a varios funcionarios mexicanos, pero se esperaba que eventualmente se hablara del tema luego de los problemas que han tenido varias empresas mineras, como Vizsla Silver Corporation, que sufrió este año el secuestro de 10 empleados que fueron encontrados asesinados en Sinaloa; Orla Mining señalada por problemas laborales en Zacatecas; Excellon Resources que ha tenido problemas laborales y ambientales en Durango; Equinox Gold que tuvo que suspender temporalmente sus labores en Guerrero; y Almaden Minerals que suspendió su proyecto en Puebla por problemas con las comunidades indígenas de la región.
A estos problemas se agrega la solicitud de un arbitraje internacional presentada el 27 de abril ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones por parte del ferrocarril Canadian Pacific Kansas City Limited (CPKC) por afectaciones a su concesión ferroviaria de carga en el país. La empresa alega que diversas medidas del gobierno mexicano para reactivar el transporte ferroviario de pasajeros han afectado sus derechos como concesionaria al generar incertidumbre sobre los derechos de exclusividad y condiciones de operación. La disputa se da en el marco del Acuerdo Trans-Pacífico.
La queja incluye una disputa fiscal que data de 2024, por una resolución judicial que ordenó el pago de 5,524.9 millones de pesos por impuestos, actualizaciones y multas correspondientes al ejercicio fiscal de 2014, decisión que fue impugnada. CPKC sostiene que las acciones del gobierno mexicano vulneran la protección a la inversión extranjera, mientras que la secretaría de Economía, responsable del caso, argumenta que la infraestructura ferroviaria es un activo estratégico sujeto a decisiones de interés público.
Luego de que Jamieson Greer declaró ante el comité de Medios y Procedimientos de la cámara bajas que México está dispuesto a que los cambios en el TMEC se realicen bilateralmente, se espera que Ebrard y LeBlanc anuncien cómo manejarán los cambios que afecten a la relación entre México y Canadá. Carney pidió a Sheinbaum que México se opusiera a una negociación bilateral cuando visitó Palacio Nacional en septiembre del año pasado, pero ella no ofreció ninguna garantía, de acuerdo con algunos miembros de la delegación canadiense que acompañaron al primer ministro. Ahora la pregunta para México es si continuará alineado con Trump sin atender adecuadamente la agenda con su tercer socio comercial.
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