Colombia en crisis

Dentro de un mes se celebrarán elecciones presidenciales en Colombia, con una sociedad asediada por diversos problemas políticos y sociales, que, sin lugar a dudas, interferirán en la decisión final de los votantes que viven sin certezas sobre quién es el o la mejor candidata para afrontar esos retos.

La preocupación entre la ciudadanía crece a diario, porque, por un lado, el país caribeño está viviendo un doloroso y sistemático incremento de ataques armados en territorios donde se asientan infames guerrillas, acostumbradas a subsistir entre procesos de paz interminables, que usan como rehén para negociar sus absurdas demandas.

Desde el fin de semana pasado, los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño, enclavados en el suroccidente del país, fueron sacudidos por 31 ataques guerrilleros, incluido un atentado terrorista en Cauca, que dejó 21 muertos y 56 heridos.

Se trata del peor crimen contra civiles en las últimas tres décadas, y sucede justo a unos días de los comicios, en unas enrarecidas elecciones a las que hay que sumarle el atentado que dejó sin vida al popular precandidato opositor, Miguel Uribe Turbay, el pasado 7 de junio de 2025, o bien, las recientes amenazas de muerte a Paloma Valencia, una de las favoritas a suceder a Petro, quien representa al ala moderada de la derecha y que a diario suma puntos en las encuestas.

Los atentados terroristas en Cauca son atribuidos a una facción disidente de las FARC comandada por Iván Mordisco (Néstor Gregorio), el criminal más buscado en Colombia. En 2016 se negó a firmar el histórico acuerdo de paz, y hoy se financia, principalmente, con el tráfico de cocaína.

En una conferencia de emergencia que ofreció el presidente Gustavo Petro el lunes pasado, confirmó que esta fase de la violencia pasa por “el narcotráfico, la cocaína y la economía ilícita del oro, por ajustes de cuentas y por guerras entre los grupos mafiosos”, un coctel de criminalidad que deja de manifiesto que los gobiernos no han podido desmantelar esos grupos de narcoguerrilleros. Incluso, muchos ciudadanos creen que hay candidatos que forman parte de ellos y financian sus campañas.

El fin de semana pasado, se vivió el peor acto terrorista desde aquel ocurrido en 2003 perpetrado contra el club “El Nogal” en Bogotá, dejando 36 muertos. Fue ejecutado por la hoy extinta guerrilla de las FARC. Desde ese atentado pasaron ya 23 años, pero el sello de las FARC sigue presente; recordemos que este grupo nació como guerrilla rural de raíces marxistas.

En este contexto, surgen dudas sobre cómo será el desenlace de unos comicios donde aún queda mucho por ver, aunque ya enfrentan turbulencias complejas entre atentados, divisiones ideológicas radicales, corrupción, una inflación galopante y un gobierno asistencialista en busca de un voto cooptado. Todo apunta a que la contienda electoral se irá a dos vueltas: la primera será el 31 de mayo, mientras que la segunda, el 21 de abril.

En medio de toda esta espiral de violencia, se vive una fuerte polarización social sobre los y las candidatas que actualmente hacen campaña. Tuve la oportunidad de pasar algunos días en Bogotá, lo que me permitió dialogar con diversos sectores de la sociedad en relación con las próximas elecciones.

La gran coincidencia es que nadie sabe quién será el opositor que enfrentará a Iván Cepeda en la segunda vuelta, en lo que significa la continuidad o no del primer gobierno de izquierda que gobierna Colombia después de la Constitución de 1991, a manos de Gustavo Petro.

Consideran que, así como Petro ha utilizado medidas adecuadas como subir el salario mínimo, también ha empleado otras, populistas, que han ocasionado alzas en la inflación a partir del encarecimiento en los precios de los combustibles. En su afán por seducir a los sectores más populares, la semana pasada se desató un fuerte debate por la intentona fallida del control gubernamental de las pensiones de los trabajadores. Pero el debate que abunda entre los colombianos es sobre la inseguridad, en particular sobre delitos violentos, robo a mano armada, homicidios y ahora el terrorismo.

En estos momentos destacan tres perfiles que disputarán la presidencia en Colombia. En una reciente encuesta presentada por Invamer, se muestra que el oficialista y radical (para muchos más que Petro) Iván Cepeda es el gran favorito para ganar la primera vuelta electoral.

No obstante, la oposición aglutinada bajo dos perfiles, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, tendrá la última palabra, siempre y cuando logren aliarse después de la primera vuelta electoral; ambos suman en estos momentos 41.3% de las preferencias, mientras que Iván Cepeda, el 44.3%. Hay al menos otros 9 candidatos con menos del 3.6%, cada uno, pero que, ante elecciones cerradas, todos suman 9.4%, el cual se redistribuirá. Finalmente, hay un voto indeciso del 4.8%, decisivo en una contienda cerrada.

Iván Cepeda dio a entender que los atentados en el Cauca pudieron haber sido perpetrados por la oposición, lo cual lo desnuda como el radical que es. Pero lo que está sucediendo en realidad es que están jugando en su contra, ya que históricamente ha sido cercano a diversas guerrillas. Por ello, la sociedad, harta de la violencia, podría castigarle por estos atentados terroristas.

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